Trumpología

| domingo, 26 de febrero de 2017 | 9:57


Un tipo que deja atrás a su mujer cuando salen de un coche, y más en un acto oficial, lo dice todo de él. Pero al margen de la educación, y tras el anuncio del muro mexicano, déjenme contarles mi visión de Trump, y permítanme ser inmisericorde. Estaba claro que este tipo iba seguir literalmente su discurso de campaña y que no iba a respetar las normas no escritas de que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Su motorcito es cargarse las normas. Trump lleva dentro un salvador de la patria, o sea, un dictador. Y como todo dictador va a atacar las tres columnas de la democracia: la prensa, los jueces y el principio de representatividad. Por un lado se va a dedicar a socavar la credibilidad de los medios a base de postverdades, y por otro va a intentar forzar el sistema legal desde dentro. No se extrañen que en cualquier momento quiera abolir el tope de dos mandatos en la presidencia. Nuestra esperanza también se basa en tres cosas: el sistema americano de check and balance, y que sus mismos excesos pueden llevarle a un impeachment, o bien que la sociedad civil –robusta en los Estados Unidos- le haga la vida imposible a base de juicios, o bien que la economía se vaya al carajo, y con ella Trump. In God we trust. Me resistía a escribir sobre este señor, pero ahora su rostro fascista ha emergido definitivamente, y mi deber como escritor es denunciarlo. Es racista, proteccionista, xenófobo… carga con toda la mochila de características básicas del autócrata, y se rodeará de lo peor como bien describía Jenofonte en su Hierón o la tiranía, así como continuará con las prácticas del poder que, como también explicaba Tucídides, no se detendrá en la exploración de sus límites. Si tenemos que citar más referencias para entender su psicología, yo les recomendaría leer Masa y poder, de Canetti, los libros de Orwell sobre el fascismo, el famoso ensayo de Hannah Arendt y los espléndidos ensayos y memorias de Sebastian Haffner sobre el ascenso del nacionalsocialismo. En un entrevista en el NewYorker, Philip Roth describía bien a Trump: es un individuo sin la menor noción de lo que es un gobierno, ni de historia, ni de ciencia, ni de filosofía, ni de arte, es incapaz de expresar o reconocer sutilezas o matices y maneja un vocabulario de setenta y siete palabras que más bien puede llamarse “balbuciente” que lengua inglesa. Quién iba a decir que alguien haría bueno a Bush.

Edición portuguesa de Soles negros

| jueves, 9 de febrero de 2017 | 11:47


Ya a la venta la traducción portuguesa de Soles negros, Céus negros. Editorial Porto Editora 2017. Muito obrigado! 

Índigo mar, mi nueva novela

| martes, 31 de enero de 2017 | 16:50


Una isla en invierno. Un escritor perdido en una novela. Extrañas galerías subterráneas y una explosiva tormenta que se acerca amenazante. Aquí, en esta isla, las fronteras entre la realidad y la ficción se difuminan y los sueños juegan un papel demoledor. Sueños de panteras que hablan y susurran al oído palabras incomprensibles. Y el amor. Y el sexo. Y el pasado que vuelve para desgarrar el alma y desatar su violencia contenida. Y la literatura...

Ignacio del Valle ha escrito su novela más personal, una historia donde descubre por primera vez los demonios y miedos del creador y se enfrenta a los temas que importan en la realidad y las ficciones: el amor feroz, la fragilidad de la amistad, la sensualidad sin freno, la violencia, los tabúes, el conflicto entre la realidad y el deseo... 

Un thriller en aparente calma, pero violento y despiadado, un juego metaliterario en cuyo escenario vivirán los personajes la más terrible de las pesadillas. 

Con las ilustraciones de Miguel Navia. 

Hierón o la tiranía

| viernes, 20 de enero de 2017 | 17:04



Te contaré también otra penosa experiencia de los tiranos. Efectivamente, no reconocen menos que los particulares a los hombres valerosos, sabios y justos; pero, en lugar de admirarlos, recelan de que los valientes se atrevan a emprender alguna acción por amor a la libertad, de que los sabios tramen alguna conjura y, en cuanto a los justos, de que el pueblo decida alinearse con ellos. Y cuando por recelo quitan de en medio a tales personas, ¿quiénes quedan a su servicio, sino los injustos, viciosos o serviles? Los injustos son de fiar, porque temen, exactamente igual que los tiranos, que si las ciudades consiguen la libertad, se hagan también dueñas de ellos; los viciosos, gracias a las facilidades presentes, y los serviles, porque ni ellos mismos aprecian la libertad.

Pamplona Negra 2017

| domingo, 15 de enero de 2017 | 13:21

Este miércoles 18 de enero estaré en el festival Pamplona Negra en una mesa sobre Literatura y Memoria Histórica con Juan Laborda, Félix Modroño y Carlos Erice. Les esperamos!!



El silencio de las tierras altas

| domingo, 8 de enero de 2017 | 10:43



Es un thriller psicológico. Es una novela de terror. Es una road movie. Aún no tengo claro por cuál decantarme, lo único que sé es que “El silencio de las tierras altas“, la novela del noruego Steinar Bragi, es de lo más absorbente que he leído en los últimos meses. El libro me ha tenido pegado a la página siguiendo el viaje en jeep de dos parejas de treintañeros por el centro volcánico y desértico de Islandia, sin cobertura de teléfono, sin estaciones de servicio, rodeados de una niebla perenne. Un viaje que no es solo físico, sino también moral, que les obliga a desplazarse tanto por el terreno como por su pasado para ajustar cuentas consigo mismos, rodeados por una naturaleza hostil que acelera la aparición de sus fantasmas. De nada les sirve la hípertecnificación, su arrogancia urbanita o su riqueza; la amenazas indefinidas cada vez se vuelven más inmediatas, a lo Twin Peaks o Una pura formalidad, la película de Tornatore, y la tensión va atando cada vez nudos más estrechos. La aparición de una vieja casa habitada por un par de ancianos y una avería en su vehículo, que les obliga a compartir el espacio, no mejorará las cosas. Asimismo la mitología nórdica, repleta de leyendas perturbadoras, se dan citan en esas desoladas latitudes para mezclarse con las rencillas personales, los traumas infantiles y los miedos. La novela es opresiva, es enfermiza, y en algunos momentos se desliza por vertientes oníricas -casi psicoanalíticas- que dificulta la interpretación de lo que está sucediendo, pero precisamente en esos intervalos, tan caliginosos como la niebla que les rodea, es donde el texto puede alcanzar su máxima estatura con la ayuda de un lector forzado a interpretar dichas runas literarias. Muchos se perderán y comentarán que no acabaron de entender, y otros muchos encontraran una explicación a su medida, y en ello reside la grandeza de los libros: pequeños mamíferos hambrientos, montoncitos de huesos, cuartos ocultos, tormentas de arena, apariciones fantasmagóricas, angustias modernas, la búsqueda de algún tipo de redención… todo esto da para mucho en las manos adecuadas, tanto de un lector como de un escritor.  

Descanso navideño

| lunes, 19 de diciembre de 2016 | 15:20



Nos tomamos un descanso hasta enero. Muchas gracias por seguir leyéndome. No quiero despedirme y desearles una grata entrada en 2017, sin recordar la frase de Zygmunt Bauman: 

La felicidad no viene de la seguridad en sí, ni del confort, ni de la tranquilidad, sino de la superación de las dificultades. Son los retos y sus desafíos, el trabajo duro para enfrentarnos a ellos, lo que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. 


La Historia como ficción

| lunes, 12 de diciembre de 2016 | 14:32

La Historia es un relato coherente y dramatizado del pasado, un corpus de conocimiento maleable que cambia con el tiempo y los intereses de quienes la formulan, y los pueblos a los que sirven. La Historia como género de ficción, en la que los historiadores nos cuentan un cuento con perfectas cadenas de causas y efectos cuando es evidente que el pasado resulta algo caótico, inabarcable, y en ciertos casos incognoscible. La Historia como ideología siempre al servicio de alguien. Los mitos que la desbordan porque su belleza anula o atempera los visos de realidad: ni Cortés tomó México con un puñado de hombres, ni El Álamo fue defendido por héroes que luchaban contra la esclavitud y la tiranía, ni Pelayo fue más que la invención adecuada de un monje que pretendía legitimar la monarquía asturiana, un pastiche de diferentes textos antiguos. El cine, contribuyendo con su mitología a deformar los hechos históricos. Estas son algunas de las premisas que Alfonso Mateo-Sagasta empuña en su enjundioso ensayo La Oposición. La necesaria simplificación de la historia para que la gente la recuerde mejor -no hubo una sola Armada Invencible, sino cuatro-; la mistificación en aras de un objetivo político o de gloria personal -Heródoto amplificando la, quizás, inexistente batalla de las Termópilas o Heinrich Schliemann inventando el tesoro de Príamo en Troya-; la imposibilidad de que la información sea fiable a partir de la tercera generación… Los historiadores eligen unos hechos en detrimento de otros y los combinan a su antojo, filtrándolos a través de escuelas heterogéneas, materialismo, empirismo, estructuralismo, dialéctica, positivismo, racionalismo… No obstante, aunque la Historia sea algo intangible, ni estable ni preexistente, continuamos necesitándola para saber no tanto lo que hemos sido como lo que queremos ser. En esa línea, el autor aboga por crear una nueva historia al margen de los chauvinismos que la han definido, a fin de vertebrar la nueva realidad de inmigrantes y multiculturalismo que se impone, una historia que refuerce un proyecto común, un relato en el que la Sicilia otomana tenga tanta importancia como Carlomagno. Pero el problema continúa siendo el de siempre: ¿quién será el encargado de definirla?

La amenaza dental

| martes, 6 de diciembre de 2016 | 10:19


La salud dental no es cara, es carísima. Y como toda salud resulta cardinal. A ello se le añade el componente estético, con todas las cortapisas sociales que produce una boca en mal estado. El cuidado de los dientes no entra dentro de las prestaciones de la seguridad social -salvo empastes infantiles y extracción de muelas-, por lo que pasa directamente al bolsillo del ciudadano. Las facturas por arreglos sensatos son altas, pero lo que me ha escandalizado últimamente son las insensatas. Se supone que el dentista es un médico, y como tal sujeto a un juramento hipocrático -aunque me cuentan que un estomatólogo y un odontólogo no son lo mismo-, y en todo caso debería tener un responsabilidad ética respecto a la salud del paciente. Estoy seguro de que la mayoría de profesionales son serios, pero ha proliferado una plaga de dentistas que solo están sujetos a las demandas del mercado sin atención alguna a las posibles consecuencias sanitarias. Un caso: un cliente con una simple gingivitis que se cura con una cirugía periodontal -pongamos 500 euros-, se transforma ante la mirada espantada y teatral del dentista en una extracción del diente y sustitución por un implante de tornillo injerto de hueso mediante -3000 euros-, una intervención quirúrgica que se alargará seis meses con todos los riesgos e incomodidades que eso supone para el paciente. Es solo una muestra. A esto añádanle los constantes diagnósticos para ir sumando ceros a las facturas, que si una muela pocha por aquí, que si un anclaje mírame y no me toques por allá, y ya tenemos la versión más perversa del enfermo imaginario. Yo me pregunto qué tipo de personas pueden jugar con la salud de los ciudadanos de esta manera. La presión del mercado, la competencia, la simple avaricia... ¿Debería el Estado empezar a plantearse meter mano en este asunto? En todo caso recomiendo que ante ciertos desvaríos de dentistas privados se pida siempre opinión a dos o tres más, y si no se convencen ir a un “sacamuelas” de la Seguridad Social y pedir un cuarto diagnóstico. Ellos cobran un sueldo fijo y no tienen en la cabeza hacer un estropicio para pagarse las vacaciones familiares. 

Las sorpresas de Godello

| lunes, 28 de noviembre de 2016 | 16:26


Ahora que la uva Godello se ha puesto de moda, todo el mundo la quiere, pero hay de todo. He estado probando unas cuantas bodegas -alguien tiene que sacrificarse- y me he encontrado este Louro, hecho en Valdeorras. Untuoso y fresco, muy equilibrado. La Guía Peñín y Parker lo puntúan bien, y yo le doy mi bendición, que no quiero ser menos. Disfruten.