Islamabad-Los Planetas

| martes, 18 de abril de 2017 | 11:08


La obscenidad

| domingo, 9 de abril de 2017 | 10:11


 ¿Saben por qué defiendo la máxima dureza legal con los sinvergüenzas que han saqueado la cámara del tesoro público? Por una cuestión de consecuencias. Sí, una cadena la causa-consecuencia que parece no haber calado bien en el ideario público. Cuando Urdangarín hace de las suyas -con la connivencia real por acción y omisión-, cuando los Correa y demás esbirros se bañan en oro, cuando los Pujol permanecen intocables e impunes, cuando Granados no suelta prenda sobre dónde está la plata, cuando Rato no ha ingresado aún en la trena, cuando los Ere son regalados a discreción, etc, etc, etc… cuando sucede todo esto hay consecuencias para todos y cada uno de nosotros. Cuando se produce el blanqueo, la falsedad de documentos, la estafa pública, el cohecho, la malversación, el fraude, el tráfico de influencias, la extorsión, la prevaricación, la cooperación necesaria…. hay consecuencias en el día a día de cada ciudadano. Todos esos millones que son robados de nuestros bolsillos provoca que la educación pública se vaya al carajo y nuestros hijos tengan que estudiar en pabellones prefabricados; que cuando se pide una simple endoscopia se tenga que esperan dos meses, no digo ya una operación grave -con el consiguiente aumento de los seguros privados, uno de los grandes fracasos de nuestra sociedad-; que la gente sea desahuciada sin cortapisas; que no haya suficientes policías en la calle; que la recogida de basuras sea ineficaz; que las pensiones no sean sostenibles; que se exija el copago de medicamentos; que se privatice y externalice a mansalva… A toda esta rapiña y depredación se le une una especie de escarnio, desprecio y cachondeo por parte de los culpables, que parecen estar seguros de que la prueba es “a contrario”, o sea que somos los ciudadanos lo que tenemos que demostrar que nosotros no somos los culpables. Las consecuencias de la expoliación y la piratería no son entes metafísicos, solo tienen que pensar en ello cuando vea una bolsa de basura tirada en la calle, derramando toda su mierda y hedor; cuando pida una resonancia magnética en la sanidad pública y por urgencia tenga que pagar los 400 euros que cuesta hacerlo por lo privado; cuando su hijo llegue de clase y le diga que tienen goteras; cuando vaya a sacar dinero y el cajero le perdone la vida diciéndole que no le cobra nada por extraer su “propio” dinero; cuando no pueda desarrollar una empresa porque hay regulación disuasoria; cuando descubra cierto grado de punición en su fiscalidad. Entretanto, un señor sacaba de un cajero 3000 euros en menos de diez minutos con una tarjeta que dicen black. Ahora bien, ya saben ustedes que el cajero no le cobró nada por el servicio. Todo un alivio. 

Alfred Kubin y los vinos canarios

| domingo, 2 de abril de 2017 | 10:12

Los dibujos ilógicos y maravillosos de Alfred Kubin. Cómo no disfrutar de un antecesor del expresionismo alemán. 

Y como complemento, este finísimo blanco canario. Tengo querencia, lo sé, pero no puedo renunciar al valle de La Orotava. Para lo que nos queda en el convento... 

Comanchería

| miércoles, 29 de marzo de 2017 | 10:43

“He vivido pobre toda mi vida. Igual que mis padres y los padres de mis padres. La pobreza es una enfermedad que pasa de padres a hijos sin remedio ni curación. Pero yo me cansé de ser pobre”. Con esta frase de uno de los protagonistas de la película “Comanchería” -Hell or High water- se desata la tragedia. En la profundidad de Texas, en una geografía de pueblos arrasados por la debacle económica, llenos de deshauciados, de casas en venta, de desarraigo, de desempleo, pero sobre todo de ausencia de esperanza, dos tipos comienzan a atracar los mismos bancos que han atracado a todo el inmenso estado. David Mackenzie firma este sensacional western social, iluminado por un no menos tremendo guión de Taylor Sheridan. En los espacios interminables de Texas, en los personajes de frases rotundas y actitudes cínicas y cansadas se respira a Peckinpah y a Cormac McCarthy, con una estructura narrativa clásica que, sin embargo, deviene en una rabiosa modernidad. El film desprende el mismo agotamiento que hacía que Michael Douglas reventase en Un día de furia: dos personajes representados con coraje y fiereza por los actores Chris Pine y Ben Foster, que tras una vida de miseria, palizas, mala educación y trabajos de mierda deciden levantar la bandera de la rebelión. A su caza está el ranger Jeff Bridges, que en esta peli alcanza el epítome de su talento. Esta es la América que votó a Trump, la que piensa que los atracadores de bancos solo pueden ser mexicanos, la que va armada hasta para comprar el pan -cuando puede-, la que mira cara a cara a un sistema fallido que se ha quitado la careta, la que refuta a los estómagos agradecidos y bien pensantes, la que declara que la socialdemocracia lleva mucho tiempo muerta. En ciertos momentos te preguntas por qué no se unen los perseguidores y los perseguidos para encarar al verdadero enemigo, aunque todos sabemos que el enfrentamiento final es tan ineludible como la rotación del planeta. Si ustedes pueden ver la película versión original no entenderán nada del acento texano, sobre todo cuando habla Jeff Brigdes, pero utilizando la salvaguarda de los subtítulos disfrutarán como enanos de cada inflexión, de cada gesto, de cada mirada. Créanme, cuando el cine es grande, es lo más grande. 

Índigo mar en Asturias y Santander

| domingo, 19 de marzo de 2017 | 10:35


Santander: Martes 21 de marzo, 19.30, Ateneo. Presenta el escritor Javier Menéndez Llamazares.

Ribadesella: Miércoles 22 de marzo, 20.00, Biblioteca. Presenta el editor Jorge Salvador Galindo.

Oviedo: Jueves 23 de marzo, 19.00, Librería Cervantes. Presenta el escritor Manuel García Rubio.

Gijón: Viernes 23 de marzo, 19.30, Ateneo Jovellanos. Presenta Ángel de la Calle. 

Las cinco pelis más interesantes

| jueves, 16 de marzo de 2017 | 9:06




La marioneta airada

| viernes, 10 de marzo de 2017 | 9:41

A mi pesar, no dejo de estar fascinado por Pedro Sánchez. Lo que no tengo claro es si por su cerrilidad o por su falta de oportunidad histórica. Lo único seguro es que Gollum nunca desplegó tamaña tenacidad en la consecución de su anillo. Pedro Sánchez, a quien la historia recordará como “Noesno”, fue una marioneta que colocaron en la secretaría general a la espera de que escampase –gran ceguera de los prominenten- sin tener en cuenta que hay ciertas marionetas que tienen muy mala leche. A mí me gustan los títeres que cortan sus cuerdas, y fue el caso. Sánchez dispuso entonces de la oportunidad de gritar que él también era Espartaco, y lo que sucedió fueron dos derrotas consecutivas y la apertura de los sellos apocalípticos, con el consiguiente ruido de cuchillería, es decir, que le hicieron la cama. Tras estas quisicosas, el señor Sánchez, que personalmente no me producía ninguna impresión ni de seguridad ni de liderazgo pero que tampoco tenía especialmente enfilado, se destapó como un desesperado perseguidor de “su tesoro”, ya fuera a costa de la unidad nacional o la destrucción de un partido con tantos años de historia. Algo estremecedor. Y lo es porque si tenemos en cuenta que el malhadado Zapatero ha sido el peor presidente de la democracia –me tuvo tres años encabronado-, yo no contaba con que alguien lo hiciese bueno. Si alguien interpreta este artículo como un ataque al PSOE, nada más lejos de mi intención. Los otros dos candidatos a liderarlo tampoco despiertan en mí la urgencia de sacar los pompones de cheerleader, pero al menos están por probar. Tengo tanto interés en que el ecosistema político funcione de una manera higiénica y regular, que mi preocupación por un partido socialista agrietado es mayúscula. De ahí mi zozobra por el regreso de la marioneta airada, tanta como la que siento cada vez que escucho a Pablo Iglesias intentar deslegitimar el principio de representatividad con aquello de que “hay que sacar la política fuera del parlamento” y “dar voz al pueblo”, o a Rafael Hernando asegurar que ellos no están engrasando las puertas giratorias o que el gobierno no tiene que ver con la factura de la luz. En caso de que Pedro Sánchez Castejón ganase –no hay nada escrito- sería un líder nefasto para el PSOE –no quiero ni pensar en España-, demagógico, tramposo y polarizador. Esperemos que esta sea su última cabalgada.    

Presentaciones de Índigo mar en Madrid y Valencia

| sábado, 4 de marzo de 2017 | 20:12



Presentación en Madrid: Librería Alberti, miércoles 8 de marzo, a las 19.00. Harán los honores los escritores Raúl Guerra Garrido y Antonio Gómez Rufo.

Presentación en Valencia: Librería Bartleby,  jueves 9 de marzo, a las 19.30. Hará los honores el filósofo Juan Arnau.  

Trumpología

| domingo, 26 de febrero de 2017 | 9:57


Un tipo que deja atrás a su mujer cuando salen de un coche, y más en un acto oficial, lo dice todo de él. Pero al margen de la educación, y tras el anuncio del muro mexicano, déjenme contarles mi visión de Trump, y permítanme ser inmisericorde. Estaba claro que este tipo iba seguir literalmente su discurso de campaña y que no iba a respetar las normas no escritas de que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Su motorcito es cargarse las normas. Trump lleva dentro un salvador de la patria, o sea, un dictador. Y como todo dictador va a atacar las tres columnas de la democracia: la prensa, los jueces y el principio de representatividad. Por un lado se va a dedicar a socavar la credibilidad de los medios a base de postverdades, y por otro va a intentar forzar el sistema legal desde dentro. No se extrañen que en cualquier momento quiera abolir el tope de dos mandatos en la presidencia. Nuestra esperanza también se basa en tres cosas: el sistema americano de check and balance, y que sus mismos excesos pueden llevarle a un impeachment, o bien que la sociedad civil –robusta en los Estados Unidos- le haga la vida imposible a base de juicios, o bien que la economía se vaya al carajo, y con ella Trump. In God we trust. Me resistía a escribir sobre este señor, pero ahora su rostro fascista ha emergido definitivamente, y mi deber como escritor es denunciarlo. Es racista, proteccionista, xenófobo… carga con toda la mochila de características básicas del autócrata, y se rodeará de lo peor como bien describía Jenofonte en su Hierón o la tiranía, así como continuará con las prácticas del poder que, como también explicaba Tucídides, no se detendrá en la exploración de sus límites. Si tenemos que citar más referencias para entender su psicología, yo les recomendaría leer Masa y poder, de Canetti, los libros de Orwell sobre el fascismo, el famoso ensayo de Hannah Arendt y los espléndidos ensayos y memorias de Sebastian Haffner sobre el ascenso del nacionalsocialismo. En un entrevista en el NewYorker, Philip Roth describía bien a Trump: es un individuo sin la menor noción de lo que es un gobierno, ni de historia, ni de ciencia, ni de filosofía, ni de arte, es incapaz de expresar o reconocer sutilezas o matices y maneja un vocabulario de setenta y siete palabras que más bien puede llamarse “balbuciente” que lengua inglesa. Quién iba a decir que alguien haría bueno a Bush.

Edición portuguesa de Soles negros

| jueves, 9 de febrero de 2017 | 11:47


Ya a la venta la traducción portuguesa de Soles negros, Céus negros. Editorial Porto Editora 2017. Muito obrigado!